El buen estado del filtro de aire es fundamental para el correcto funcionamiento del sistema de climatización de tu vehículo, ya que es el lugar por donde éste respira y limpia el aire.

Su función se centra precisamente en depurar el aire, filtrando las partículas de polvo y polen que entran del exterior, y también las partículas que provienen de la propia combustión del motor. Por tanto, el estado del filtro de aire está muy relacionado con la vida útil del motor, el rendimiento del vehículo y la salud de los ocupantes del mismo.

Por estas razones es imprescindible realizar un mantenimiento regular del filtro de aire para conservarlo limpio, así como proceder a su sustitución cuando sea necesario. Si sigues al pie de la letra los siguientes pasos, el filtro de tu coche funcionará siempre de forma óptima:

1.   Revisa el filtro de aire

Es una tarea muy sencilla que puedes llevar a cabo en cualquier momento, sobre todo si has transitado por zonas o terrenos muy contaminados que hayan podido acelerar el proceso de deterioro. Es recomendable realizar esta verificación al menos cada 6 meses o cada 6.000 kilómetros.

El filtro de habitáculo, de aire o de polen se encuentra cerca del motor, ubicado normalmente en una caja negra de plástico, de la cual sobresale un tubo de plástico grueso. En el manual de usuario de tu vehículo podrás ver en qué parte se encuentra exactamente el filtro. En los coches más antiguos suele ser redondo y está encima del motor; en los modelos más nuevos suele tener forma rectangular y encontrarse a ambos lados del motor. En cualquier caso, debes quitar los ganchos que sujetan la tapa de la caja y prestar mucha atención a los pliegues de papel del filtro. Éstos son los que te darán información sobre la suciedad acumulada y sabrás qué paso debes seguir a continuación.

2.   Limpia el filtro de forma regular

Si al revisar el filtro has observado restos de polvo, insectos, polen u otras impurezas ha llegado la hora de limpiarlo.

Usa un destornillador para sacar el filtro de su sitio. Después es conveniente que lo sacudas para que se desprenda gran parte de la suciedad, para proceder posteriormente a una limpieza más minuciosa usando un aspirador. Aspira también por el interior de las cámaras en donde va instalado el filtro y límpialas suavemente después con un trapo húmedo.

3.   Sustituye el filtro de aire

Si en la revisión observaste una cantidad de suciedad suficiente como para taponar el filtro -aunque sea de forma parcial- debes cambiarlo. Además, si ya limpiaste varias veces el mismo filtro debes saber que hay que cambiarlo cada 10.000 o 15.000 kilómetros aproximadamente, porque se termina deteriorando.

La periodicidad con la que se debe cambiar el filtro dependerá del modelo de vehículo, el uso que se le dé y las condiciones medioambientales a las que se vea sometido. Sin duda, un coche que atraviese constantemente caminos de tierra tendrá unos filtros mucho más desgastados que otro que circule por asfalto de forma habitual.

Antes de cambiar los filtros de aire del sistema de climatización de tu vehículo, asegúrate de que sean compatibles con el modelo y evita comprar los más baratos sin más. Tu salud y la de tu coche te lo agradecerán.

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