La amenaza del COVID-19 y la preocupación de los usuarios por encontrar opciones seguras y que ofrezcan soluciones a los desplazamientos diarios han supuesto un incremento en el número de matriculaciones de motos en los últimos meses, con un aumento del 20,3% solo en el mes de julio, así como del número de motos eléctricas, según datos de la patronal Anesdor.

Por este motivo, Midas, la cadena especializada en la reparación y el mantenimiento integral de automóviles, motos y ahora nuevas formas de movilidad también, ha recopilado una serie de ventajas que ofrecen las motos eléctricas para los desplazamientos habituales por ciudad.

Ayudar a reducir la contaminación

A raíz de la crisis sanitaria se ha podido comprobar el descenso de los niveles de contaminación en las ciudades, algo que ha ayudado a la concienciación colectiva sobre este aspecto. En este sentido, hacerse con un vehículo eléctrico, como las motos, ayudará a colaborar en la reducción de la huella de carbono debido a la ausencia de emisiones contaminantes de las mismas en la gran cantidad de desplazamientos que se producen en los centros de las principales ciudades españolas en el día a día. Asimismo, las motos eléctricas son extremadamente silenciosas, por lo que contribuirá al descenso de la contaminación acústica características de los vehículos de combustión tradicionales.

Mayor ahorro

Al tratarse de vehículos eléctricos, no requieren de un repostaje tradicional, sino de una recarga cada cierto tiempo. En este sentido, una recarga de moto eléctrica resultará más económica que llenar el depósito de una moto convencional, lo que se convierte en uno de los principales puntos positivos para los usuarios. Además, el mantenimiento que requiere este tipo de vehículos es diferente, al no requerir de algunas puestas a punto o cambios como es el caso del aceite. Por último, la ausencia de generación de emisiones contaminantes a la atmósfera implica una reducción en el impuesto municipal de circulación.

Carga de la batería sencilla y rápida

Una de las principales desventajas que los usuarios encontraban en la compra de vehículos eléctricos era la escasez de puntos de carga en las ciudades para poder hacer frente a las necesidades básicas. Sin embargo, con el paso de los años y la implementación de nuevas formas de movilidad sostenible, esta red ha aumentado de manera considerable para convertirse en un extenso mapa con opciones en los diferentes distritos y barrios de las ciudades. Además, en el caso de las motos, gran parte de los modelos actuales cuentan con baterías extraíbles que permite su carga de manera cómoda en un enchufe convencional.

Averías menos frecuentes

Los motores eléctricos, a diferencia de lo que ocurre con los de combustión, presentan una mayor eficiencia y sufren averías mucho menos frecuentes y mucho más limpias, debido a la ausencia de combustible y aceite. Además, para aquellos que cuenten con este tipo de vehículos es importante tener en cuenta que el mantenimiento de una moto eléctrica ofrece una gran cantidad de repuestos y marcas, por lo que resultará mucho más sencillo hacerse con lo necesario para el buen funcionamiento de la moto.

Mayor libertad de circulación en ciudad

Ciudades como Madrid y Barcelona cuentan con áreas de baja emisiones con tráfico restringido en el centro de la ciudad y que permiten la libre circulación de vehículos eléctricos, al cumplir con las obligaciones de movilidad sostenible. En este sentido, contar con una moto eléctrica supondrá una mayor libertad en los desplazamientos urbanos, tanto en circulación como aparcamiento, además de favorecer el cumplimiento de la ordenanza, específicamente creada para reducir los índices de contaminación en el centro de las ciudades.

Una alternativa para evitar aglomeraciones y contagios

Debido a la gran cantidad de medidas sanitarias y de seguridad para evitar los rebrotes por COVID-19, la adquisición de un Vehículo de Movilidad Personal (VMP) se ha convertido en una de las grandes alternativas al transporte público y al carsharing o motosharing. Este último, a pesar de contar con medidas para facilitar la desinfección de los accesorios propios para el adecuado cumplimiento de las normas de seguridad vial, y de convertirse en un gran aliados de los habitantes de las grandes ciudades, se trata de una opción que, actualmente, ofrece una mayor exposición y vulnerabilidad frente al virus, además de un gasto mucho mayor que el que supone la compra y mantenimiento de una moto eléctrica propia.

En resumen, la compra de una moto eléctrica aportará una mayor comodidad, seguridad, rentabilidad y eficiencia en todos y cada uno de los desplazamientos. Algo que se complementará con el bienestar de pensar que estamos aportando nuestro grano de arena en la lucha para reducir el impacto negativo en el medio ambiente, algo tan necesario en los tiempos que corren.

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