Claves para elegir el mejor aceite de coche

Claves para elegir el mejor aceite de coche

 El aceite de coche es un elemento imprescindible para que funcionen todas y cada una de las piezas del motor, ya que las mantiene lubricadas y refrigeradas durante el funcionamiento del vehículo.

Sin el aceite, las piezas móviles del motor no soportarían la fricción ni las altas temperaturas alcanzadas durante el proceso de combustión. Por eso, el aceite comienza a circular por el motor al instante de arrancar el coche para evitar así el deterioro del mismo.

Por estos motivos, resulta especialmente necesario realizar comprobaciones regulares sobre los niveles de aceite. Además es fundamental cambiarlo una vez al año, aunque esto dependerá de los kilómetros recorridos y de lo que marque el fabricante de cada vehículo.

También es muy importante escoger bien el tipo de aceite para coche que vamos a introducir en nuestro vehículo, ya que existen varios tipos y marcas en el mercado. Haz una buena comparativa de aceites de motor, ya que el tipo de aceite puede influir de manera decisiva en el rendimiento del coche, por eso debemos tener en cuenta los siguientes puntos:

  1. Sigue las recomendaciones del fabricante sobre la calidad del aceite

Acudir al libro de mantenimiento del coche puede ahorrarnos muchos problemas en el futuro. Podemos usar un aceite que sea igual o superior a las cifras indicadas por el fabricante. Para entender estas especificaciones has de saber que en el libro de mantenimiento de tu vehículo pueden aparecer tres tipos de clasificaciones estándar sobre la calidad del aceite: la de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA), la de American Petroleum Institute y/o una clasificación híbrida de ambas.

En las indicaciones por ACEA la letra A se refiere a los motores que usan gasolina y la letra B a los de diésel. En los dos casos las letras van seguidas de una cifra que señala la calidad del aceite; cuanto más elevada sea este número mayor calidad tendrá el aceite.

En las clasificaciones API la letra S es gasolina y la C diésel. También van seguidas de un número, pero en este caso cuanto más bajo sea mayor calidad tiene la gasolina.

  1. Elige el tipo de aceite

Existen dos clases principales de aceites para coche: los monogrados y los multigrados. Los monogrados tienen una sola viscosidad y traen sus indicaciones expresadas con las siglas SAE, correspondientes a la Society of Automotive Engineers.

Los aceites multigrado pueden ser de tres tipos: minerales, sintéticos e híbridos, es decir, aquellos que mezclan los dos anteriores para conseguir un aceite intermedio. Los aceites minerales tienen una base refinada del petróleo y los sintéticos llevan un tratamiento especial con aditivos que ayudan a cuidar mejor el motor. Por tanto, en la mayoría de los casos lo mejor es usar un aceite sintético que respete las recomendaciones del fabricante o las supere. Este tipo de aceites repercuten positivamente en muchos aspectos del vehículo, mejorando el arranque en frío, cuidando el filtro y las piezas del motor durante más tiempo.

  1. Busca la viscosidad adecuada

El aceite debe mantener la viscosidad suficiente cuando el motor está caliente y a la vez tiene que conservar la fluidez cuando el motor se encuentra frío. De esta forma, el aceite se adhiere con mayor facilidad a las superficies metálicas de las distintas piezas del motor, protegiéndolas del desgaste y los cambios de temperatura.

Todos los envases de aceite traen indicaciones sobre su viscosidad, por ejemplo 10-40. El primer número hace referencia a su medición en frío (a 18 grados negativos) y la segunda a su medición en caliente (a 100 grados). Se puede buscar un aceite con una cifra en frío más baja de lo que recomienda el fabricante, para lograr que éste llegue enseguida a todas las partes del motor cuando se arranca en frío. La segunda cifra referente a la viscosidad en caliente no debe aumentarse, y si se reduce debe hacerse con cuidado para evitar un aceite demasiado líquido en caliente.

  1. Acude a profesionales

Si vas a realizar alguna revisión o mantenimiento en tu vehículo, asegúrate de hacerlo en un centro especializado con profesionales que se ciñan al libro de mantenimiento del fabricante. Recuerda que un aceite no indicado para tu coche puede destrozar el motor por completo.

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MetaDescription: Claves para elegir el mejor aceite para el coche según la tipología y características de tu motor

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MetaKeywords: Características y tipo de aceite de coche

Title: Claves para elegir el mejor aceite para el coche

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Malos hábitos que te dejarán sin amortiguadores

Malos hábitos que te dejarán sin amortiguadores

Los amortiguadores de coche forman parte del sistema de seguridad de un vehículo, ya que aportan estabilidad durante la conducción y cuidan de otras piezas del coche reduciendo los impactos que genera el movimiento sobre las mismas.

Gracias a estos dispositivos, los neumáticos se mantienen en contacto con la calzada y los movimientos de la carrocería son controlados con mayor facilidad. Por tanto, no solo afectan a nuestro confort, también a la seguridad.

Mantener los amortiguadores del coche en buen estado debería ser una prioridad para todos los conductores, pero lamentablemente no siempre se realizan los mantenimientos necesarios ni se toman medidas para alargar la vida útil de estas piezas tan necesarias.

Éstos son algunos de los comportamientos más comunes que suelen arruinar los amortiguadores de los coches:

1.   Sobrecargar el vehículo

Los amortiguadores de coche se estropearán antes si se portan cargas muy pesadas en el coche con frecuencia. Incluso podrían llegar a romperse si el peso depositado es excesivo.

2.   Circular por una vía en mal estado

Los vehículos que circulan por caminos de tierra llenos de baches y carreteras con muchos desniveles o badenes, tendrán los amortiguadores en mal estado de forma prematura.

3.   Conducir de forma brusca

Algunos conductores alcanzan velocidades demasiado altas para después reducir la velocidad de repente; realizar frenadas constantes en vez de dejar de acelerar paulatinamente es un mal hábito en la conducción. De esta forma, además de consumir más combustible, provocará que los amortiguadores estén en mal estado al frenar.

4.   Colocar unos amortiguadores inadecuados

Existen varios tipos de amortiguadores, y si se van a sustituir es necesario estudiar los que mejor van para cada modelo de vehículo.

malos habitos amortiguadores

5.   No realizar revisiones periódicas

Es muy preocupante que más de un 80% de los conductores no realice un mantenimiento periódico de los amortiguadores de su coche. Cómo saber si los amortiguadores están en mal estado, a veces es complicado de percibir, ya que su desgaste sueñe ser paulatino. Es necesario revisarlos una vez al año, o cada 20.000 kilómetros aproximadamente, dependiendo del uso y del vehículo. En cambio, si el coche es nuevo, podemos revisarlos cuando recorra sus primeros 50.000 kilómetros.

6.   No sustituir los amortiguadores a tiempo

Es una consecuencia del punto anterior. Los amortiguadores suelen cambiarse pasados los 90.000 kilómetros, aunque esta cifra es meramente orientativa ya que entran en juego muchos otros factores.

Si el conductor no cambia los amortiguadores cuando éstos se encuentran en mal estado, la estabilidad del coche se resentirá y otras piezas sufrirán también desgaste, generando averías tan graves como costosas de solventar.

Baterías para coches diésel y gasolina

Baterías para coches diésel y gasolina

Si elegir entre un tipo de batería u otro, ya es complicado para un conductor que desconozca los elementos de las baterías, más difícil puede ser si ésta búsqueda se basa en baterías para distintos motores como puede ser un coche diésel o gasolina. Ya que las baterías de los coches diésel no son iguales que las que utilizan los modelos de gasolina.

Vayamos por partes. Lo primero que debemos hacer es aprender qué son las baterías para el coche, y saber interpretar la descripción de los detalles técnicos que aparece en cada una de ellas. Aquí, os damos unos simples consejos para ayudaros a entender algunos de los complejos términos que pueden llegar a aparecer en las baterías:

  • Según la cilindrada y tipo de motor que tenga nuestro vehículo, sabremos la capacidad necesaria de batería que necesitamos. En el caso de motores diésel se requiere, por norma general, más potencia durante el proceso de arranque, mientras que los motores a gasolina en principio no necesitarían tanta potencia.

Una de las cosas en la que nos tendremos que fijar es el número ‘Ah’ que aparece en la superficie de las baterías y que nos indicará los amperios que tenemos que comprar. Dicho de forma sencilla, ‘Ah’ es una unidad de carga eléctrica y se abrevia como Ah. Indica la cantidad de carga eléctrica que pasa por los terminales de una batería, si ésta proporciona una corriente eléctrica de 1 amperio durante 1 hora.

Los motores diésel requerirán baterías con más corriente, mínimo 70 Ah durante el proceso de arranque. En cambio para coches de gasolina que cuenten con elementos extras, hoy en día habituales como climatizadores, elevalunas eléctricos o retrovisores automáticos,  las baterías deberán ser de 60/70 Ah. Si tu coche no cuenta con este tipo de extras que necesitan una mayor potencia, el tipo de batería que requerirá será de 40/45 Ah.

Capacidades de las diferentes baterías diésel y gasolina

Para conocer un poco más la variedad de baterías disponibles por tipo de vehículo en el sector de la automoción, deberíamos fijarnos siempre en las capacidades:

–       Ciclomotores (hasta 50 cm³): 6 Ah (12 V)

–       Motocicletas (a partir de 50 cm³): 12 Ah (12 V)

–       Automóvil (pequeño): 45 Ah (12 V)

–       Automóvil (clase compacta): 70 Ah (12 V)

–       Automóvil (berlinas): 100 Ah (12 V)

–       Camión: hasta 7,5t 175 Ah y valores superiores (12 V, 24 V)

–       Camión: desde 7,5t hasta 225 Ah

Recuerda que dependiendo del motor de tu vehículo tendrás que decantarte por un tipo de batería u otro, y tener muy en cuenta que la calidad y garantía de la misma deben ofrecerte la máxima confianza y seguridad al volante, así evitarás quedarte tirado cuando quieres arrancar tu coche o te encuentras circulando por la carretera. Si tienes dudas y prefieres ir sobre seguro, los especialistas en automoción te ayudarán siempre a elegir la mejor opción de batería para tu vehículo y tipo de conducción.

Tipos de baterías de coche

Tipos de baterías de coche

Seguro que más de una vez tu coche no ha arrancado en el momento en el que más lo necesitabas o uno de tus amigos te ha llamado pidiendo auxilio en busca de unas pinzas para intentar arrancar la batería en medio de la carretera. Uno de los elementos básicos en la revisión periódica y mantenimiento de los vehículos, es el estado de la batería del motor. Comprobar la carga de este pequeño, pero esencial componente de tu automóvil, es absolutamente imprescindible, ya que es el encargado de arrancar el vehículo y suministrar energía a las luces.

Desde Midas, te informamos sobre los distintos tipos de batería de coche que existen en el mercado y qué características tienen cada una de ellas. Primero debes saber qué tipo de batería utiliza tu coche, ya que las baterías para coches diésel o para gasolina son diferentes con variedades y categorías distintas unas de otras.

Qué tipos de baterías de coche existen

Para que sepas, a grandes rasgos, qué tipo de baterías existen en el mercado, te damos algunas claves:

  • Batería de celdas húmedas

Son las baterías más baratas y habituales del mercado, ya que su precio ronda los 40€ aproximadamente, dependiendo del modelo y marca que elijas. Este tipo de batería, que no necesita mantenimiento, se caracteriza por utilizar unas placas que están suspendidas libremente, por lo que las se encuentran aisladas unas de otras y la placa negativa está sellada en una zona independiente.

  • Batería de calcio

Son también comunes y se identifican porque sus placas están hechas de una aleación de calcio, que consigue reducir el fluido que pierde la batería, provocando que el ratio de auto-descarga sea más lento. Hay que tener especial atención con este tipo de baterías porque si las sobrecargas mucho, pueden sufrir daños.

  • Batería VRLA (Gel y AGM)

Por su significado en inglés “Valve regulated lead acid”, describe las válvulas de seguridad presurizadas que se encuentran en la caja de la batería. Al estar presurizado el gas en estado líquido que contiene este tipo de batería, impide que se puedan llegar a perder fluidos. Para las baterías VRLA existen 2 tipos de diseños básicos: Gel o AGM.

  • Batería de ciclo profundo

Son aquellas baterías para coches eléctricos que proveen energía durante un largo tiempo. Tienen unas placas más gruesas que provocan que se aumente la capacidad de carga de las mismas.

  • Batería de Iones de Litio

Las baterías de litio dan mayor autonomía a los vehículos y son frecuentes en algunos modelos de coches de alta gama, de edición limitada o para alimentar coches eléctricos. Se caracterizan por ser más ligeras y caras.

Sea cual sea el tipo de batería que utilice tu vehículo, es fundamental que controles su estado con una revisión y mantenimiento periódicos. Más vale prevenir que quedarse “tirado” al arrancar el coche.

Las mejores técnicas de conducción con carreteras en curvas

Las mejores técnicas de conducción con carreteras en curvas

Si eres un aventurero nato, te gusta descubrir nuevos lugares los fines de semana y aprovechas al máximo tu tiempo libre para conducir hacia parajes desconocidos, ten en cuenta que muchos de los caminos por lo que pasarás pueden ser complejos y con abundantes trazados en curvas.

El tipo de velocidad y la marcha que utilices por las carreteras en curvas influirá para lleves a cabo una técnica de conducción en concreto por esos trazados con el objetivo de que tu viaje sea lo más confortable y seguro en este tipo de terrenos.

El tipo de curvas que te encuentres en tu trayecto será el que te indica la maniobra o estilo de conducción que deberás desempeñar:

Curvas abiertas

Este tipo de trazado de curva es el más habitual en las carreteras españolas y la más sencilla de circulación entre otros tipos de curvas existentes. La forma en la que debemos enfrentarnos a la curva abierta es aproximándonos por el exterior del carril para ir acercándonos al vértice interior, de forma que aceleremos en ese momento hacia el exterior de la curva.

Curvas cerradas

Este tipo de curvas son algo más complejas pero tranquilo, si sueles conducir habitualmente podrás manejar este tipo de trazado sin problemas. Al ser curvas pronunciadas de 180 grados, al ir acercándonos al borde exterior del carril, deberemos moderar la velocidad de conducción. Una vez que veamos la salida, aceleraremos a medida que nos acercamos al lado externo del trazado.

Curvas de doble radio

Este tipo de trazado se caracteriza, como su nombre indica, porque el radio de la curva se cierra a medida que entramos en ella. Hay que tener cuidado con las curvas de doble radio ya que puedes correr el riesgo de que te salgas de la cuente. La técnica de conducción que debes emplear en esta curva es abordándola primero por la parte exterior para que en el momento en el que veamos la salida de la misma podamos girar hacia el interior acelerándolo para salir de la curva hacia su parte externa.

El viaje puede ser apasionante por lugares recónditos que te hagan descubrir preciosos parajes de la geografía española. Se consciente al volante, respeta los límites y señales de velocidad siempre en todo tipo de vías, ya sean grandes autovías o carriles curvados.

Cómo revisar el tubo de escape

Cómo revisar el tubo de escape

El sistema de escape de los coches canaliza de forma controlada los gases que se generan en el proceso de combustión. Su función es reducir la toxicidad de estos gases tanto en el interior como en el exterior del vehículo, así como de aminorar el ruido generado por la salida de los mismos.

Todas las piezas que conforman el sistema de escape son de vital relevancia para el funcionamiento de un coche. Su correcto mantenimiento influirá de forma directa en el rendimiento del motor restándole potencia y también reducirá el impacto sobre el medio ambiente.

Un sistema de escape en mal estado puede generar un consumo excesivo de combustible, con las implicaciones medioambientales y económicas que esto conlleva. Además el vehículo tiene un peor rendimiento, pudiéndose generar averías importantes.

 Comprueba el sistema de escape de tu coche

El tubo de escape debe ser revisado una vez al año o cada 50.000 kilómetros aproximadamente, aunque esto puede variar según el caso. Debes verificar el estado de las piezas si el humo que expulsa es más denso o negro de lo normal, si al arrancar hace un ruido excesivo, si notas vibraciones inusuales o escuchas un sonido de piezas sueltas.

1.   Estado de los tubos de salida y entrada

Hay que comprobar que la zona metálica que une los conductos con el coche está en buen estado. También se debe prestar atención a si los conductos tienen síntomas de deterioro en forma de fisuras, óxido o agujeros.

2.   Verifica el silenciador

Se debe hacer tanto por fuera como por dentro. La carcasa no debe estar agujereada, ya que las fugas de gases provocarían ruidos. Es importante observar si los tubos y el separador del silenciador están en buen estado. Si al mover ambas cosas suenan piezas sueltas, es que éstas están en estado avanzado de corrosión.

3.   Revisar el catalizador

Este dispositivo elimina la mayoría de los elementos contaminantes de los gases a través de elementos químicos. Es importante que el trozo de cerámica que se encuentra en la cámara del catalizador esté bien sujeto. La carcasa térmica no debe tener ninguna grieta ni deformación; de lo contrario habría que proceder a su sustitución.

4.   Estado de los soportes de caucho

Estos elementos amortiguan los golpes y el ruido, pero si se encuentran deteriorados o endurecidos no pueden realizar estas funciones ya que no se ajustan bien a las partes metálicas.

No te olvides del sistema de escape de tu coche, revísalo de forma periódica en talleres especializados y busca consejo en un profesional.