Con la llegada del invierno, los conductores deben tener más precaución al volante por las condiciones meteorológicas que vienen con esta estación.

Nieve, hielo, viento, niebla… Ninguno de estos factores nos ayudan en la conducción, pero… ¿sabes qué debes hacer en cada caso?

El otro día os explicamos cómo conducir con nieve o hielo y hoy os explicamos cómo hacerlo con viento y niebla. ¡Sigue leyendo!

Cómo conducir con viento

La presencia de viento durante la conducción, implica un peligro sobre todo para coches pequeños. Si el aire viene a través de ráfagas fuertes por un lateral del vehículo, el peligro se intensifica mucho más. Está claro que cuando las condiciones meteorológicas no son estables, no es muy recomendable coger el vehículo, pero, si por lo que sea, necesitas cogerlo, atento a estos dos consejos:

Firmeza al volante

Como hemos dicho, durante un día de mucho viento es bastante incómodo conducir. La sensación de que el coche va de lado a lado no es agradable para nadie.

Por eso, al volante siempre se debe ir con la mayor firmeza posible y, ¿qué significa esto? Coge el volante fuerte y con seguridad. Tienes que conseguir estabilizar el coche. Si el viento llega desde un lateral, te recomendamos girar ligeramente el volante hacia el lado donde sopla el aire. Esto te ayudará a mantener el vehículo en línea recta.

Precaución con los camiones

En relación con lo anterior, si viajas por autovías con gran movimiento de camiones, debes saber que la opción de ladear el volante no te ayudará mucho. Cuando el coche se sitúa al lado del camión, el viento deja de soplar sobre nosotros, lo que -al adelantar al camión- causará que el vehículo dé “un volantazo” debido a todo el aire que le llega.

Por lo tanto, si adelantas a un camión, coge fuerte el volante y piensa: al ponerte a su altura, el coche tenderá a acercarse a él, por el contrario, cuando lo adelantes, el vehículo hará un movimiento hacia el límite de la vía.

 

Cómo conducir con niebla

Si te enfrentas a un banco de niebla, debes tomar una serie de precauciones para afrontar la poca visibilidad y la humedad en la calzada. Estos dos aspectos aumentan notablemente la tasa de siniestralidad, por lo que conducir te requerirá un nivel de precaución extremo.

Reducir la velocidad

Con la carretera húmeda, el coche pierde adherencia y puede patinar. Además, al contar con una visibilidad mínima, en cualquier momento puede aparecer en nuestro camino un obstáculo que cause un fatal desenlace. Por eso, se debe moderar la velocidad, está claro que cuanta menos velocidad, más fácil podrás controlar el vehículo.

Utilización de los faros correctos (nunca largas)

Relacionado con la poca visibilidad, la utilización de los faros es siempre de gran ayuda. Eso sí, siempre los correctos.

Desde Midas te recordamos que nunca debes utilizar las luces largas. Estas pueden crear un efecto espejo -debido a las partículas de agua suspendidas en el aire- lo que hará que visibilidad sea aún más reducida. Además, puedes alumbrar a otros vehículos.

Lo recomendable en estos casos siempre es la utilización de los faros antiniebla y, como no, tener el sistema de alumbrado en perfectas condiciones.

Bajar el nivel de la música

Esto parece menos importante, pero está muy relacionado con la concentración. Aunque no lo parezca, llevar la música a todo volumen hace que pierdas bastante concentración, por lo que, te aconsejamos apagar la música o llevarla a un volumen que no te moleste. Recuerda que el nivel de concentración debe ser extremo.

Dicho esto, no debes olvidar revisar tu coche antes de cada viaje. Tener el coche a punto te salvará de muchos sustos, aún más con condiciones extremas como el viento y la niebla.

 

 

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