Escobillas limpiaparabrisas: Más importantes de lo que piensas.
Las escobillas limpiaparabrisas son un elemento clave en la seguridad del vehículo. Sirven para evitar problemas generados por falta de visibilidad, ayudando a eliminar cualquier residuo que puedan reducir la visión a través del parabrisas.
Riesgos de unas escobillas en mal estado
Las escobillas no tienen un gran coste en su mantenimiento o sustitución. Sin embargo, puede costarnos muy caro circular con ellas en mal estado, ya que podemos tener un accidente al perder la visibilidad en caso de lluvia, granizo o nieve.
Si estas piezas se encuentran deformadas, rígidas o demasiado sucias nos exponemos a sufrir otro problema: la superficie del parabrisas puede arañarse o deteriorarse.
A continuación te explicamos señales que te ayudan a saber cuando es necesario cambiar las escobillas del coche.
7 Señales que te indican cuándo cambiar las escobillas limpiaparabrisas
Por norma general, las escobillas del coche suelen cambiarse una vez al año. Sin embargo, este periodo puede variar según el uso, el mantenimiento que aplique cada conductor y las condiciones ambientales de los lugares por los que ha circulado el coche.
Por ejemplo, un clima excesivamente seco, en el que hay mucho polvo y suciedad en suspensión, precipita su deterioro.
Pero para entender mejor cuándo hay que cambiar las escobillas del coche, presta atención a los siguientes indicadores.
1- Limpieza de las escobillas.
Como primer paso, antes de comprobar su desgaste real, es importante limpiar las escobillas de vez en cuando. Con un trapo humedecido y un poco de producto limpiacristales, conseguirás que se mantengan en mejores condiciones durante más tiempo.
2- Usa el detector de desgaste.
Algunos modelos de coches tienen un detector de desgaste de las escobillas. Si este es tu caso, puedes dejar de leer este artículo: el coche te avisará automáticamente de que debes cambiar las escobillas. Si no dispones de esta prestación, no te preocupes y sigue leyendo.
3- Al activarlas, generan ruido o sacudidas.
Cuando las escobillas del coche hacen ruido indican una presión excesiva sobre el cristal limpiaparabrisas o un deterioro manifiesto de la goma; ésta suele endurecerse con el paso del tiempo, los cambios de temperatura, o la suciedad del ambiente, produciéndose un desajuste en la posición de la escobilla y el brazo que la sostiene.
4- Las escobillas no limpian bien el cristal.
Si algunas zonas del cristal no quedan limpias por las escobillas es porque el viento levanta parcialmente la escobilla de la superficie. La razón de este funcionamiento incorrecto es que el brazo portaescobillas ha perdido sujeción y no mantiene la presión necesaria. Los manuales del vehículo suelen indicar cómo poner los limpiaparabrisas correctamente para evitar este problema.
5- Dejan estrías a su paso.
Suele ser una señal bastante evidente de que es hora de reponer una o ambas escobillas. Esto suele producirse cuando éstas tienen cortes en la superficie del caucho.
6- Se produce un empañado exterior.
Sucede cuando la goma se inclina a un lado, pero no gira hacia el otro como debería hacerlo.
Este efecto se debe al endurecimiento del caucho de la pieza. Es posible que no estén ejerciendo suficiente presión sobre el cristal o que den saltos al pasar por el mismo.
7- Notas al tacto rugosidades o cortes en la goma.
Si al pasar la mano por la goma de la escobilla del coche notas que tiene algún tipo de fisura o rugosidad, es una señal de que debes sustituir la pieza enseguida.
Si has vivido cualquiera de estas situaciones, sin duda ha llegado el momento de cambiar las escobillas de tu coche.
¿Cuáles son tus propósitos para este año nuevo que ya ha empezado? Si vas a dejar de fumar, apuntarte al gimnasio o aprender un idioma nuevo, ¿por qué no comprometerte a cuidar más tu coche durante este año? Es tu medio de transporte y conviene mantenerlo como se merece. Así nunca te dejará tirado y conservará sus prestaciones como el primer día.
Cinco mandamientos para el cuidado de tu vehículo
Con el año ya avanzado, nunca es tarde para ponerte al día con los cinco mandamientos más importantes para el cuidado y revisión del coche. ¡Apunta y cúmplelos!
1.- Conducir con una velocidad constante.
El tipo de conducción al volante, agresiva, con acelerones o frenazos bruscos puede hacer que tu coche sufra, tanto en sus amortiguadores y neumáticos, como en la mecánica del coche. Además, gastarás más combustible.
Si quieres que el motor esté en buen estado y no te arruines con el carburante para el coche, lleva a cabo una conducción constante, reduce la velocidad cuando la vía te lo pida y ten en cuenta obstáculos, badenes y demás elementos de la red viaria de circulación.
2.- Nivel de aceite y líquido refrigerante
Periódicamente debes revisar el nivel del aceite o filtro del motor del coche. Este dato te lo indicará el manual de tu vehículo, ya que dependerá del rendimiento técnico del aceite y de las características del motor.
Como datos estimativos, para los vehículos fabricados antes del año 2.000, se aconseja cambiar el aceite cada 7.500 o 15.000 kilómetros. Para los vehículos fabricados después del 2.000, el periodo para realizar el cambio puede oscilar entre los 15.000 o 30.000 kilómetros.
Además, el nivel del líquido refrigerante del motor cobra una especial importancia, sobre todo en vehículos con una cierta antigüedad. Comprueba que siempre cuentas con líquido refrigerante.
3.- Neumáticos
Controlar el estado de los neumáticos es vital porque son los elementos que te adhieren al terreno y garantizan tu seguridad al volante. Así como el resto de elementos de tu coche, recuerda que de vez en cuando es recomendable que controles la presión de los neumáticos y la profundidad del dibujo de los mismos. Para saber cuándo tienes que cambiarlos, déjate asesorar por los profesionales en el mantenimiento y cuidado integral del vehículo.
4.- Dispositivos de señalización
En ocasiones, no tenemos en cuenta el correcto funcionamiento de los elementos de señalización de nuestro coche y creemos que durarán eternamente. Es muy importante comprobar que funcionan bien tanto las luces de posición como de cruce, así como el sistema de frenado, vital para una conducción segura en las carreteras. También, es esencial verificar que los intermitentes derecho e izquierdo lucen de manera adecuada. Si detectas que algunos de los dispositivos de señalización no funcionan bien, cámbialos tú mismo o déjate ayudar por un mecánico.
5.- Mantenimiento interior y exterior del coche
Si te cuidas y te preocupa tu estado físico, haz lo mismo con tu coche, tanto por fuera como por dentro. Lava el automóvil cada dos semanas y preocúpate por mantener lo mejor posible la tapicería, lunas o el salpicadero. Si convives varias horas al día con tu coche, evita comer o beber dentro del mismo. Las migas o posibles caídas de líquidos provocarán manchas que son difíciles de eliminar. Ah! Y si eres fumador, recuerda tirar diariamente las colillas acumuladas en el cenicero. Si no quieres respirar un ambiente cerrado, la higienización del aire de tu vehículo (Air Care) es una opción muy buena que te permitirá que respires un ambiente limpio dentro del automóvil.
Es fácil, no te costará nada cumplir estos simples consejos de mantenimiento para 2017. Proponte estas nuevas metas con tu vehículo y consigue mantenerlas durante este año. Las personas que te acompañen en viajes y tú mismo, agradeceréis tener un coche en las mejores condiciones posibles.
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MetaDescription: 5 consejos y propósitos para mantener y cuidar tu coche durante el año 2017
Los neumáticos son una parte vital de nuestro vehículo que afecta de forma directa a la seguridad en la conducción, ya que son las únicas piezas que ponen en contacto el coche con el suelo de la vía.
No descuides la presión de las ruedas del coche.
Cuando los neumáticos no están bien inflados se calientan más, y por tanto pierden bastante capacidad de carga.
Además, al estar más caliente se produce mayor fricción y el coche consume más combustible. El calentamiento excesivo del neumático provoca que éste comience a deformarse rápidamente, viéndose afectada toda la arquitectura del mismo y existiendo el riesgo de un reventón.
Otra consecuencia negativa de una presión insuficiente de la rueda es la disminución del control del vehículo por parte del conductor.El buen estado de las llantas y la correcta presión de inflado son factores que están estrechamente relacionados.
No llevar una presión adecuada puede producir deformaciones en el neumático, así como desgastes antes de tiempo. Por esta razón debemos controlar todos los meses la presión de los neumáticos del coche, incluyendo la rueda de repuesto.
¿Cuál es la presión recomendada que deben llevar mis neumáticos?
La que recomiende el fabricante en el libro de instrucciones del automóvil, ya que la presión de neumáticos según la marca puede variar considerablemente.
La unidad de medida de la presión de las ruedas más utilizada es la medida en psi (libra por pulgada cuadrada). Generalmente los turismos ligeros suelen llevar una presión recomendada comprendida entre los 28 a 30 psi.
El medidor de la presión de los neumáticos es un manómetro. Puedes adquirirlo o dirigirte a la estación de servicio más cercana que tengas en el momento. Lo normal es que todas las estaciones de servicio tengan una zona delimitada para agua y aire.
Los neumáticos suelen perder presión con el paso del tiempo. La revisión de la presión de los neumáticos debe hacerse cuando creas que las ruedas pueden perder aire producida en ocasiones por una válvula en mal estado, una rueda metálica dañada o un pinchazo.
Por otro lado, una presión excesiva en las llantas reduce la vida útil de la misma, disminuye la adherencia al suelo y el control del coche por parte del conductor se ve dificultado.
Convencidos de la importancia que tiene revisar la presión de los neumáticos, te explicamos los pasos a seguir
Como medir la presión de forma correcta.
La presión de los neumáticos se mide en frío. Asegúrate de que tus neumáticos estén fríos, y que por ende no has recorrido muchos kilómetros antes de medir la presión.
Para el motor, activa el freno de mano y bájate del coche.
Quítale el tapón a cada una de las ruedas, sin olvidar la de repuesto. Suelen ser oscuros y están en la parte interior de las llantas. Asegúrate de guardar todos los tapones bien para no perderlos.
Coge la manguera de la máquina de aire y engánchala al pitorro del neumático. Hazlo de forma delicada pero presta atención en que la manguera llegue hasta el final del pitorro.
Mira la máquina de aire para conocer la presión de cada uno de los neumáticos.
Compara estas cifras con la tabla de presión de neumáticos que recomienda el fabricante de tu coche.
Si las cifras están por debajo, debes introducir aire. Si están por encima deberás quitarlo.
Como ves, medir la presión de los neumáticos se trata de una tarea bien sencilla pero de vital importancia para la seguridad vial, la vida útil de las ruedas y otras piezas del vehículo, así como una forma más de evitar el consumo excesivo de carburante.
¿Sabrías qué hacer si un buen día bajas a por tu coche a la calle y no está donde lo aparcaste? En un primer momento de desconcierto, te pararías a pensar si realmente lo dejaste allí y pronto llegarías a la triste conclusión de que te lo han robado. ¡Maldita sea!
España es uno de los países de Europa en los que se producen más robos de automóviles. Al año se registran aproximadamente un total 155.000 coches robados, una de las cifras más bajas de las últimas décadas. Esta tendencia hacia una reducción del número de robos no debe hacernos olvidar que existe la posibilidad de que alguna vez tengamos que enfrentarnos a la mala suerte y nos veamos ante la necesidad de saber qué hacer si nos roban el coche.
Pasos a seguir en caso de robo de tu vehículo
1. Pon una denuncia en la comisaría
Cuanto antes, debes dirigirte a la comisaría de policía más cercana y poner una denuncia. Debes portar el D.N.I., la tarjeta de residencia o el pasaporte; cuantos más datos aportes sobre tu coche y tu seguro mejor: matrícula, modelo, color, compañía de seguros, tipo de contrato, si llevabas objetos de valor en el interior, etc. No es necesario llevar los papeles reglamentarios del automóvil, porque seguramentete hayan robado la documentación del coche en su interior, pero sí es conveniente si las tienes para agilizar el proceso.
2. Contacta con tu aseguradora
El segundo paso también debes hacerlo con la mayor rapidez posible, ya que seguirás enfrentándote a una serie de trámites y burocracias.
En el momento en el que te des cuenta de que han robado el coche, llama a la aseguradora y cuéntale lo sucedido a tu compañía para iniciar el parte y hazle llegar una copia de la denuncia que pusiste en comisaría.
Según las cláusulas de tu póliza, tendrás o no derecho a indemnización por robo. Pero para iniciar los trámites tendrás que esperar un mes. Si en este tiempo apareciera tu coche, el seguro podría hacerse cargo de los costes de las reparaciones si fueran necesarias. Si el coche robado aparece después de recibir la indemnización, el asegurado podrá decidir si quedársela y renunciar al coche, o devolver el dinero y recuperar el coche reparado.
3. Reflexiona y planifica
Procura tener un plan B que sirva de alternativa al servicio que te prestaba tu automóvil. ¿Podrás ir a trabajar en transporte público? ¿Necesitas otro coche? ¿Se lo pedirás a alguien o lo alquilarás de momento? ¿Te podrás comprar otro con la ayuda de la indemnización del seguro? Todo dependerá de tus circunstancias económicas, laborales y personales.
4. Comienza los trámites necesarios
Recuerda que al mes de producirse el robo del vehículo, podrás comenzar a tramitar la cuestión con el seguro. Para poder cobrar la indemnización es necesario entregar un recibo del pago del Impuesto Municipal de Circulación.
Además, tendrás que pedir a la Dirección General de Tráfico un informe sobre los antecedentes del coche y un justificante de la baja temporal del mismo.
Ojalá no tengas que poner en práctica estas recomendaciones, pero al menos ya hay que hacer cuando te roban tu coche.
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MetaDescription: Recomendaciones y pasos a seguir en el caso de que te roben el coche
Los frenos de coche son dispositivos de extrema importancia para la seguridad en la conducción y son auténticos extractores de energía. Para que nos hagamos una idea de su potencia, con una frenada a fondo a 140 kilómetros por hora se generaría energía suficiente para mantener funcionando una bombilla durante un año completo.
¿Qué tipos de frenos de coche existen?
Existen varios diferentes tipos de frenos para el coche: frenos de tambor,frenos de disco de carbono cerámicos, discos de freno flotantes con pinzas fijas, discos de freno ranurados con pinzas fijas, ventilados con pinzas fijas y con pinzas flotantes. Estos últimos tipos de frenos son los más extendidos en los vehículos actualmente y permiten también el sistema ABS.
1. Frenos de tambor
Estos frenos de coche cuentan con un sistema más arcaico, aunque aún se utiliza en algunos modelos de vehículos para reducir los costes de producción, aunque solo en los frenos de atrás de las ruedas traseras.
Los frenos de tambor están formados por un gran cilindro que gira con la rueda correspondiente. Cuando pisamos el pedal del freno, el sistema de resortes metálico presiona el tambor y éste roza para frenar.
2. Frenos de disco
Los frenos de discos son el sistema de frenado más eficaz ya que cuenta con muchas más variantes. Como su propio nombre indica, funcionan con un disco.
Una pequeña zona de este disco está recubierto normalmente por un par de pastillas, que son las encargadas de ejercer fricción con el disco. El líquido de los frenos presiona sobre los pistones, y éstos a su vez mueven las pastillas. Normalmente los vehículos suelen llevar discos de acero, aunque en los coches de competición son de fibra de carbono.
Dentro de los frenos de disco, podemos encontrar las siguientes variedades:
2.1 Discos flotantes con pinzas fijas
A diferencia de los discos normales, el disco y la llanta van colocados sobre un buje, al que están unidos con unos elementos de aluminio que se dilatan. Esto hace que estos discos no se deformen como lo hacen los normales, por la diferencia en la dilatación de los discos y el soporte.
Este tipo de discos de frenos suelen tener agujeros que aligeran el peso y ayudan a mantener limpias las pastillas. Esto se traduce en una mayor capacidad de frenada.
2.2 Discos ranurados con pinzas fijas
Suelen usarlos los coches deportivos, aunque existen algunos modelos no deportivos que también los llevan.
Son flotantes como los anteriores y tienen unas pequeñas hendiduras que eliminar la suciedad que pueda acumularse en la superficie de las pastillas. Por esta razón, la capacidad de frenada es un 30% más efectiva que los frenos de discos normales y resultan especialmente interesantes para conducir en condiciones meteorológicas adversas. Como contrapartida, tienen la desventaja de desgastar las pastillas con mayor rapidez.
Estos discos están agarrados normalmente con pinzas de freno fijas con pistones de aluminio.
2.3 Discos fijos ventilados con pinzas fijas
Los discos ventilados pueden enfriarse mientras giran porque cuentan con ranuras en su interior que hace circular el aire del centro para afuera. Este sistema, combinado con pinzas fijas, fue toda una revolución en los años 70.
2.4 Discos ventilados con pinzas flotantes
Los discos más extendidos son lisos, fijos, cerrados en la parte de atrás y ventilados por la parte delantera del eje. Las pinzas flotantes emplean un solo pistón, a diferencia de las fijas que usan entre 6 y 8. Es un sistema más económico que el de pinza fija, pero resiste peor la subida de temperatura y es menos eficiente en el contacto.
3. Sistema ABS
Por último, el sistema antibloqueo de frenos evita el bloqueo de las ruedas cuando se está frenando, manteniendo la estabilidad en la conducción. Se trata de un sistema de seguridad activa que ha evitado muchos accidentes.
Al pisar el freno, un ordenador capta la señal comprobando los sensores de las ruedas y asegurándose de que no se han bloqueado.
Ya conoces todos los tipos de frenos de coche que hay en el mercado y la importancia que tiene el mantenimiento de los mismos. Revisa el estado de tu sistema de frenado, y del líquido de frenos ya que sus componentes sufren un desgaste constante por el uso y el transcurso del tiempo.
El aceite de coche es un seguro de vida para el motor del mismo porque lo protege y optimiza su rendimiento. Gracias al aceite de coche, los distintos elementos móviles del motor sufren menor desgaste y hacen menos ruido al chocar, ya que al estar lubricado se reduce notablemente el roce de los anillos, las paredes de los cilindros y los pistones.
Además, el aceite mantiene limpio el motor de impurezas tales como el carbón y el barniz, muy peligrosas para el motor. También es importante su función como refrigerante del motor, evitando que la temperatura de sus componentes aumente.
Los filtrosde aceite están preparados para retener las impurezas que se encuentran acumuladas en el aceite y evitan que éstas pasen a otras partes del automóvil, como los rodamientos.
El cambio de aceite y de filtro son las tareas de mantenimiento más frecuentes en un vehículo. No realizarlas de forma periódica puede salir muy caro, por eso en Midas te enseñamos lo que recomienda el fabricante de tu coche, sea cual sea el modelo, para sustituir estos elementos tan básicos en el funcionamiento del motor.
Acudir a alguno de nuestros talleres para realizar un cambio de aceite, siempre según las recomendaciones de tu fabricante, trae consigo una serie de ventajas y servicios añadidos: te hacemos una inspección completa de tu vehículo, revisando los elementos externos e internos, realizando un diagnóstico y entregándote un informe del estado general de tu automóvil.
Si solicitas una inspección en cualquiera de nuestros centros te revisamos el estado del anticongelante o refrigerante, comprobamos el líquido de sistema de dirección asistida, verificamos el líquido de transmisión automática, examinamos el filtro de aire del motor y el líquido de frenos.
Midas es la compañía de mantenimiento integral de vehículos más reconocida del sector. Cuenta casi con 60 años de trayectoria ofreciendo sus servicios profesionales. Fue Nate H. Sherman quien en 1956 fundó Muffler Installation Dealers Associated Service, en Estados Unidos. En aquella década el negocio automovilístico crecía exponencialmente y sin embargo, aún no existían centros especializados para reparar las averías causadas por problemas en los tubos de escape. Por primera vez, estos problemas se trataban de forma rápida y sin necesidad de reservar previamente una cita. Las franquicias proliferaron por todo el país hasta que en los años 70 llega a Europa; primero se abrieron centros en Bélgica y después Francia. En los años 80 llegó a España para expandirse a toda velocidad y actualmente cuenta con 148 centros Midas en todo el país.
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