El aceite del coche es un elemento clave para el mantenimiento del motor, ya que suaviza la fricción entre sus componentes cuando éstos se mueven, evitando el desgaste de los mismos. Además, si no fuera por el aceite, dichos componentes aumentarían la temperatura del motor debido al rozamiento.

No hay que olvidar que el aceite también previene los procesos de corrosión del motor y ayudan a mantenerlo libre de residuos, ya que los dejan en suspensión hasta que quedan retenidos en el filtro.

Como ves, los aceites para el coche tienen diversas funciones para mantener el motor en condiciones óptimas. Por esta razón es muy importante comprobar los niveles y cambiarlo cuando sea necesario.

¿Qué aceite es más conveniente para mi coche y cuándo debo cambiarlo?

Es fundamental que tengas en cuenta los periodos de cambio que marca el fabricante de tu vehículo en el libro de mantenimiento. Estas especificaciones están basadas en la clasificación de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA), en la de American Petroleum Institute (API) o en ambas. En la clasificación ACEA se diferencia con una A la gasolina y con una B el diésel, seguidos de un número que indica la calidad del aceite (a mayor número más calidad); mientras que en la clasificación API usan la letra S para la gasolina y la C el diésel, seguidas de otra letra más (A sería la peor calidad y según avancen las letras aumenta la calidad).

Es primordial que los aceites sean fluidos a bajas temperaturas para que se queden pegados a las zonas de metal cuando el motor está apagado o frío; cuando éste se calienta es necesario que conserve cierta viscosidad para que no se deslice fácilmente. En los envases de aceite vienen indicadas las mediciones del aceite en frío y en caliente; estas cifras debemos ponerlas en relación con las recomendadas por el fabricante de nuestro vehículo para conseguir que el aceite llegue rápidamente a todas las partes del motor estando en frío. Recuerda que no es conveniente sobrepasar la cifra que indica el fabricante para la viscosidad en caliente.

Aunque hay que tener presentes las recomendaciones de los fabricantes, existen otros factores para determinar el periodo en el que es necesario cambiar el aceite del vehículo, como la tipología de aceite que se usa.

En este sentido, existen tres categorías de aceites: los minerales, los sintéticos y los híbridos.

Los aceites minerales están hechos con una base refinada de petróleo y conviene cambiarlos al menos una vez al año, aun cuando no se haya superado el kilometraje marcado por el fabricante.

Los aceites sintéticos tienen un tratamiento específico para proteger mejor el motor y alargar su vida útil. Son un poco más caros pero aportan mayor estabilidad al motor y hay que cambiarlos menos a menudo; en cualquier caso, el aceite debe sustituirse en un periodo no superior a dos años.

Hay un tercer tipo de aceites híbridos que mezclan bases de los minerales y los sintéticos, generando un producto con propiedades intermedias.

Sin duda, los aceites sintéticos son los de mejor calidad, duran más tiempo y proporcionan un mayor rendimiento que los minerales e híbridos.

Ahora ya tienes las pautas para estudiar cuál es el mejor aceite para tu coche y cuándo debes cambiarlo. Recuerda la importancia de controlar los niveles de forma periódica y realizar las revisiones que necesitas para un correcto mantenimiento del motor.

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