El parasol es uno de esos elementos que todos usamos en el coche casi por inercia. Protege la luna y evita que haya sobrecarga de calor, pero, ¿somos realmente conscientes de su importancia? A continuación, te detallamos algunos aspectos a tener en cuenta.

  • Calor de la calle. En algunas zonas de España durante los meses de julio y agosto se llegan a alcanzar más de 40º, y esta temperatura se eleva dentro de los vehículos. El metal, tapicería y sobre todo el efecto lupa que ejercen los cristales hace que el interior del habitáculo llegue a adquirir hasta 10 grados más.
  • Color del coche. Ya es sabido que los tonos más oscuros absorben mayor temperatura que los claros, por lo que si tu coche es negro, gris o azul oscuro, es posible que recibas más calor. Si estás pensando comprar un coche nuevo es tu oportunidad para optar por tonos blancos o grises perla.
  • Comienzo del viaje. Lo más recomendable durante los meses de verano es, antes de empezar un recorrido, por corto que sea, esperar unos minutos con las puertas o ventanillas abiertas si el vehículo está muy caliente. Así se aclimatará, y los pasajeros no se verán sometidos a esas altas temperaturas. Además, si podemos llevar un poco de agua fresca ayudará a hacer más llevadero ese calor inicial.
  • Aire caliente. Mucha gente se mete en el coche y automáticamente enciende el aire acondicionado, sin embargo, los primeros chorros suelen ser de aire caliente. Es mejor abrirlo poco a poco y cuando el coche lleve en funcionamiento unos minutos, así el fresco hará efecto de manera más rápida. Además, es importante, antes de la época de mayor calor, hacer la recarga del aire acondicionado para asegurarnos que funciona correctamente durante todo el verano. En los talleres de Midas ofrecen además descuentos.
  • Parasol como medida preventiva. Como comentábamos al inicio, los parasoles son esenciales, sobre todo en los momentos de mayor calor. Según algunos estudios el parasol puede contribuir a que la temperatura interior del coche sea hasta 11 grados menor que si no lo colocamos. Además, hay que tener en cuenta que incide directamente sobre volante, palanca de cambios y salpicadero, elementos clave en la conducción.
  • Aparcar en zonas con sombra. Aunque cumplir este punto es la parte más complicada, lo cierto es que funciona. Intentar buscar las zonas menos expuestas hará que el vehículo se mantenga a la temperatura más baja posible incluso en las zonas más calurosas de nuestra geografía.

Aunque este año el verano llegue cargado de temperaturas altísimas, con estos sencillos consejos conseguiremos disfrutar de cada viaje de la manera más fresca posible.

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